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Tom Auffenberg cuenta una historia divertida del día que se retiró. Resulta que coincidía con su examen físico anual. Casualmente le mencionó a su médico que era su último día de trabajo. Le dijeron que se sentara; la visita no había terminado. “Este es mi consejo para los hombres que se acaban de retirar”, dijo su médico. “Los retirados más felices que conozco pasan al menos cuatro horas diarias fuera de la casa en actividades separados de sus cónyuges”.

Cuando Tom le repitió la historia a Dale, su esposa por 37 años, se rieron mucho. No solo la idea es divertida, sino que el hecho es que Tom y Dale están involucrados en tantas obras que a menudo pasan uno o dos días sin tiempo para estar juntos.

Este compromiso con la filantropía y ayudar a otras personas comenzó mucho antes de que Tom se retirara de la presidencia de Modern Litho (anteriormente Midtown Printing), una imprenta en St. Louis. Tom y Dale han sido voluntarios por años. Cuando sus cuatro hijos eran pequeños, se enfocaron en la escuela y actividades relacionadas. Dale prestó servicios en el Club de Madres en la escuela secundaria de la Universidad de St. Louis, e incluso ejerció como presidenta del club. Tom ha sido miembro de la junta de Loyola Academy, la escuela intermedia jesuita de St. Louis para estudiantes de bajos ingresos, desde hace mucho tiempo.

A medida que sus hijos crecieron y comenzaron sus propias familias, Tom y Dale aumentaron sus esfuerzos voluntarios. Como alumnos de la Universidad de Santa Clara, ambos tienen vínculos duraderos con los jesuitas. Tom, por ejemplo, ha hecho un retiro anual en el White House Jesuit Retreat en St. Louis cada año desde 1987. Debido a estas conexiones, varias instituciones se benefician del tiempo de los Auffenberg.

Tom y Dale son miembros fundadores del Cuerpo de voluntarios ignacianos (Ignatian Volunteer Corps, IVC) en St. Louis, que ya lleva 11 años funcionando, y continúan prestando servicios voluntarios. El IVC brinda oportunidades a hombres y mujeres adultos de servir a otros y transformar vidas. El IVC combina los talentos de los voluntarios experimentados con las necesidades sociales más grandes de la comunidad.

“Dale y Tom tenían todas las características que se esperaba que tuvieran los voluntarios”, dijo Vicki Simon, directora del Cuerpo de voluntarios ignaciano. “Lo que más admiro de ellos es su pureza de espíritu. Su única motivación para ofrecerse de voluntarios es la pasión por la causa y el deseo de hacer el bien”.

El retiro de Tom sirvió como génesis de su más reciente iniciativa ignaciana, El Capítulo Siguiente (The Next Chapter), ofrecido a través de la Oficina de Misión e Identidad (Office of Mission and Identity) de la Universidad de St. Louis. Tom y sus colegas Chris Collins, SJ, Don Eggleston y Marian Love, trabajarán con hombres y mujeres que se aproximen al fin de sus carreras profesionales para ayudarlos a discernir el llamado de Dios a su “capítulo siguiente”. El programa de seis meses ofrecerá orientación de los jesuitas, el profesorado de la Universidad de St. Louis, y de otros expertos, todos ellos en la tradición ignaciana.

Para ayudar a los adultos que acaban de comenzar sus carreras profesionales, Tom también estableció recientemente el programa Líderes contemplativos en acción (Contemplative Leaders in Action, CLA) en St. Louis. Arraigado en las enseñanzas de San Ignacio de Loyola, el CLA es un programa de dos años de formación en la fe y de desarrollo de liderazgo para adultos jóvenes de 25 a 35 años de edad. El programa fomenta el crecimiento individual y se esfuerza por desarrollar líderes que puedan llevar la dinámica de la fe y la justicia a sus familias, compañeros de trabajo y comunidades.

Dale también dedica tiempo a las causas jesuitas. Recientemente se unió al comité de Belize 2020. Belize 2020 es un esfuerzo conjunto entre voluntarios de Estados Unidos y de Belice. Su misión es mejorar la vida de las personas que viven en la zona sur de la ciudad de Belice, cerca de la parroquia jesuita de San Martín de Porres.

Dale participa y es miembro de la junta de Bridges Foundation, que ofrece ejercicios espirituales de San Ignacio en el área de San Francisco. Es una compañera de oración cualificada que ofrece a los participantes del retiro que buscan una relación más profunda con Dios la oportunidad de experimentar los ejercicios espirituales.

También sirve de mentora a clientes en Our Lady’s Inn, un refugio para mujeres embarazadas y sus hijos. Estas familias vulnerables reciben amparo y apoyo en sus esfuerzos por vivir una vida sana y productiva, alcanzar metas, obtener empleo y tener una vivienda estable y segura. El programa ofrece alternativas de afirmación de la vida al aborto.

Tom y Dale comparten una preocupación por los menos privilegiados y un deseo de justicia social. Es lo que impulsa a Tom a llevar su ministerio de prisión al Ministerio de Justicia Penal (Criminal Justice Ministry) de St. Louis.

La comunidad de L’Arche en St. Louis es particularmente significativa para Tom y Dale. L’Arche es una federación internacional dedicada a la creación de viviendas, programas y redes de apoyo para las personas con discapacidad intelectual. Joe, hermano de Tom, nació con una discapacidad intelectual, y toda la familia Auffenberg ha reconocido por mucho tiempo el impacto de los programas que ayudan a la comunidad de necesidades especiales. Joe Auffenberg falleció en un trágico accidente en 2014, pero Tom y Dale siempre se han mantenido firmes en su apoyo.

“Tom y Dale estuvieron presentes en junio de 2011 cuando L’Arche St. Louis inauguró nuestro primer hogar como la 17ª comunidad L’Arche en los Estados Unidos”, dijo el Padre Kevin Cullen, SJ, líder de la región central de L’Arche. “Han sido parte integral de este esfuerzo desde el primer día. Han ayudado con todo, desde la planificación estratégica, alimentar a las personas con guisos, hasta aportar grandes donaciones”.

Con toda la labor voluntaria que hacen, Dale y Tom permanecen enfocados en su familia. Mantienen una regla estricta de que, aunque dediquen voluntariamente 10 meses al año a sus causas favoritas, reservan los meses de julio y agosto para la familia, que ahora incluye cinco nietos. Dale nació y se crió en Missoula, Montana. Cuando llegó el momento de ir a la Universidad, su padre tenía una sola regla: podría ir a cualquier universidad siempre que fuera una institución jesuita. Dale seleccionó la Universidad de Santa Clara, donde conoció a un joven de St. Louis.

Salieron por dos años en la universidad, pero después de su graduación, ambos tenían planes para sus años posteriores a la universidad. Dale se unió a los Voluntarios Jesuitas, enseñando en una escuela en el centro de la ciudad de Portland, Oregón. Después asistió a la Universidad de Oregón para obtener un título en consejería. Tom fue maestro de escuela secundaria en Jesuit High, en Sacramento, y luego regresó a St. Louis para enseñar en De Smet Jesuit High School durante un año antes de decidir asistir a la escuela de derecho de la Universidad de St. Louis. Siguieron teniendo una estrecha amistad durante ese tiempo, y en el verano de 1979 decidieron vivir en la misma ciudad para darle a su relación la oportunidad de crecer. Se casaron en agosto de 1980, cuando Tom terminó sus estudios de derecho.

Se podría pensar que con todas sus obras de caridad y tiempo familiar, Tom y Dale no tienen tiempo para otros intereses. No es así. Les gusta caminar por diversos parques, leer, el teatro en vivo, viajar y el golf. Tom juega al golf tan a menudo como puede, y a Dale le gusta acompañarlo a jugar nueve hoyos una o dos veces a la semana, ¡lo que aún les permite cumplir con la regla de cuatro horas!

John Fitzpatrick es el auxiliar del provincial para la promoción para la provincia central y sur.

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