Convertirse en jesuita

Los varios elementos de la formación Jesuita sale de las experiencias de San Ignacio de Loyola. La formación Jesuita consiste aproximadamente de 11 años; variando dependiendo del propio historial y estudios.

Noviciado

La primera etapa es un noviciado de dos años donde el novicio aprende acerca de la vida en la Compañía de Jesús y comienza a vivir los votos de pobreza, castidad y obediencia en un ambiente de comunidad. El corazón de la experiencia de noviciado consiste en hacer los Ejercicios Espirituales, un retiro de treinta días en silencio dirigido de manera individual. Los novicios también pasan por un número de “experimentos”, sirviendo a los pobres, a los envejecientes, los enfermos y enseñando catecismo. Al final de los dos años, el noviciado y sus superiores disciernen si está llamado a votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia como escolar Jesuita, que continuará preparándose para la ordenación sacerdotal o como hermano Jesuita sirviendo como ministro no-ordenado.

Primeros Estudios

Después de pronunciar sus votos, el jesuita comienza un periodo de tres años de estudios en filosofía y teología. Si no tiene ya una licenciatura la obtendrá en esta etapa también. Otros pueden comenzar estudios graduados en algún área de especialización durante estos años.

Magisterio

Seguido, el Jesuita comienza a trabajar por dos o tres años en una escuela preparatoria, universidad o algún otro ministerio aprobado mientras vive en una comunidad apostólica Jesuita. Funciona como un miembro de la Compañía mientras continúa su formación espiritual e intelectual para su vida Jesuita a futura.

Teología

Un escolar Jesuita preparándose para el ministerio sacerdotal se mueve entonces a sus estudios de teología, lo que dura de tres a cuatro años. Aquí se involucra en su preparación inmediata para la ordenación, primero para el diaconado transicional y luego para el sacerdocio. Después de la ordenación es asignado a una posición de trabajo apostólico de tiempo completo o estudios especiales.

Los hombres que desean servir como hermanos Jesuitas se involucran en un tiempo más corto de estudios teológicos. Su entrenamiento también se enfocará en preparación para algún aspecto específico de su misión apostólica.

Terceronado o Tercera Probación

Después de la teología y unos años de ministerio como sacerdote o hermano, el Jesuita renueva su formación durante unos meses de oración, reflexión y estudio de la historia Jesuita y las constituciones. Durante este tiempo de reafirmación, el Jesuita volverá a hacer los Ejercicios Espirituales completos y se involucrará en algún ministerio con los pobres o marginalizados. Después de la tercera aprobación, un Jesuita podrá ser llamado a una incorporación completa a la orden y pronunciar sus votos finales.

Puedes leer más acerca de los muchos dones y gozos de nuestros hombres Jesuitas en formación dando click en las imágenes abajo.

Para discernir nuestra vocación personal, necesitamos caer en cuenta que es un llamado de un amigo, que es Jesús. Cuando damos algo a nuestros amigos, les damos lo mejor que tenemos. … Una vocación, aunque es un don, será también indudablemente demandante. Los dones de Dios son interactivos; para disfrutarlos tenemos que estar listos para tomar riesgos.

Papa Francisco
Daniel Everson, SJ
Daniel Everson, SJ
Jordan Jones, SJ
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Bryan Torres Santiago
Bryan Torres Santiago, SJ
Aric Serrano, SJ
Aric Serrano, SJ
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William Manaker, SJ
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David Kiblinger, SJ
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Michael Mohr, SJ
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Louie Hotop, SJ
Brian Strassburger, SJ
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